Dos vueltas y media a la circunferencia terrestre, viajando sin prisas

Circunferencia terrestre

¡Quién me lo iba a decir cuando hace casi cuatro años comenzaba el viaje! Desde luego, yo sabía que llegaría este momento: cruzar a América y seguir el periplo alrededor del mundo. Comenzar su segunda parte. Pero aún así, con ese convencimiento, nunca supe con seguridad cuando llegaría el día y más, cuando la primera etapa que estaba prevista recorrer en dos años y medio, se alargó hasta casi los cuatro que ya llevo, desde que salí un 15 de marzo de 2014 de Zaragoza.

Y menos pensé que solo, entre la primera parte del viaje y el comienzo de la segunda, habría dado dos veces y media la vuelta a la circunferencia de la tierra. Pero así es. He recorrido más de 102.000 Km y la circunferencia terrestre es de 40.075 Km.

Circunferencia terrestreCumpliendo objetivos

El viaje me está haciendo descubrir muchas más cosas de las que en un principio tenía previstas, consiguiendo los objetivos de aprender y conocer del mundo, por el mundo, en un viaje sin prisas. Estos eran los principales motivos, pero a esto le he sumado un conocimiento mayor sobre mi mismo, desarrollando una faceta importante y que no era mi fuerte: la paciencia.

Afortunadamente, aún habiendo recorrido 41 países con sus culturas tan distintas a la mía, idiomas diferentes y formas de vivir alejadas de lo cotidiano, no he perdido ni una pizca de ese interés y ahora que he llegado a América del Sur, donde todo es mucho más cercano y el idioma es común, podría parecerlo según comentarios de mis amigos chilenos.

Pero no, aún me sigo sorprendiendo. Esa capacidad no la he abandonado ni descuidado. Tengo muchas cosas que descubrir y que vivir. Es una nueva etapa que esperaba con ilusión. Viejos amigos con los que me reencontraré y nuevos amigos que he conocido durante el camino a través de las redes sociales, que me esperan para acogerme en sus casas. Motivación para comenzar esta nueva etapa y seguir camino. La siento como si comenzase el viaje en este momento.

Los voluntariados: una forma de viajar

Los voluntariados han sido una forma de sostener el viaje. Sí, porque no soy rico monetariamente y además de la ayuda recibida de los amigos que me han apoyado con la compra de postales, algún patrocinio y prestándome dinero, trabajar intercambiando mis habilidades por la comida y un techo donde dormir me ha ayudado a avanzar.

En ésta página del blog puedes saber y conocer mucho más acerca de esta manera de viajar, que además de ayudar a guardar dinero para los momentos más necesarios, te acerca a las personas y a sus costumbres. Aprendes cosas nuevas y las que conoces las puedes practicar y mejorar. Y eso ayuda a abrir más puertas y a hacerte una mejor persona.

A través de los voluntariados he podido conocer realmente la vida de los naturales del país y su gastronomía, entre otras cosas. Y aquí en América ya me esperan en diferentes países. He recibido correos invitándome a ir y participar de sus proyectos, algo que espero con ilusión.

El trabajo no remunerado, solo por intercambio de lo básico para vivir, hace que las cosas sean diferentes en el trato. En mi experiencia tras 45 voluntariados entre Europa, Asia y Oceanía, ha habido ocasiones en las que incluso me han ayudado económicamente para dar el siguiente paso y aunque hayan sido las mínimas, como no lo esperas, ha sido como recibir una recompensa superior añadiendo a esto que, dichos anfitriones, han sido los que más cariño y afecto me han ofrecido en el tiempo que he pasado con ellos. Pero no los únicos.

Por lo tanto, los voluntariados fueron y están siendo una manera de seguir adelante y cargar energía para los pasos que vinieron y vendrán.

Chile abre las puertas de América

Para viajar a Chile tuve que finalmente hacerlo volando mas de 26 horas en dos aviones distintos. La última parte del viaje cambió continuamente y países que no tenía previsto visitar o que tenía previstos para el futuro, se añadieron a la primera etapa.

Pequeñas islas del Pacífico en Melanesia, Polinesia y Micronesia, lugares que por las dificultades de estar en medio de un océano y tener un acceso difícil o que encarecían mucho el viaje, no planee y sin embargo en una de esas oportunidades que se presentaron pude visitar, navegando en un velero y colaborando como voluntario para pagar el viaje.

Taiwán, Japón y Corea, que había dejado para la tercera etapa, se presentaron sencillos de llegar por la cercanía entre ellos y conseguir vuelos muy baratos. Finalmente fue desde Seúl desde donde llegué hasta Santiago y además con un regalo de la vida: parar cinco horas en Madrid y poder quedar con algunos amigos.

Chile es el primer país de mi recorrido que está previsto me lleve a conocer la mayoría de países americanos, desde el sur hasta el norte, pasando por el centro y si todo sale como he planeado, incluso el Caribe, que quiero cruzar en velero, al igual que hice desde mediados de 2016, por las aguas del Pacífico, hasta comienzos de 2017.

Después de Chile llegaran Argentina, Perú, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Brasil, Guayana Francesa, Surinam y Guyana, Venezuela y Colombia. Este recorrido es el previsto. Algunos países se repetirán para poder avanzar y también está abierto a cambios que pueden llegar en cualquier momento y por las más diversas razones.

Tras el sur de América la intención es cruzar el centro, desde Panamá hasta Guatemala y llegar al norte, México, para seguir camino por USA y Canadá. El Caribe lo reservo para el final, donde trataré de encontrar ese velero que me llevé a recorrer la mayor cantidad de países isla americanos.

Objetivos y tiempos

Los objetivos se mantienen: conocer y aprender. Ayudar y ser ayudado. Quizás las cosas vengan mejor a nivel económico, quien sabe, aún así el espíritu se mantendrá igual, y es algo que ya estoy trabajando mentalmente, intuyendo que pueda llegar esa bonanza económica para no volverme loco.

Y como también comenté, el viaje está abierto a cambios, así que el tiempo que me he marcado de tres años para recorrer todo lo previsto, quizás se alargue, así como el orden que he expuesto quiero seguir. No importa, viajando sin prisas cualquier cosa es bienvenida. Además algo que he aprendido durante estos años, es que si la vida te ofrece algo, es mejor seguir la corriente, dejarte fluir y con toda seguridad esto, será mejor que lo previsto.

Contaré lo que vaya sucediéndose en esta parte del mundo, como conté lo que me pasó en la anterior, aunque reconozco que todavía me quedan pendientes algunos artículos por escribir. Por ello también estoy pensando en contar en artículos más cortos, las cosas más inmediatamente, pero es cierto que es un proyecto antiguo y no lo he podido implementar. Veremos como se suceden las cosas. Fluir, esa es la clave.

Así pues, La Vuelta al Mundo Sin Prisas entra en una nueva etapa y yo sigo con la misma ilusión, capacidad y ganas. Espero y deseo que tu también quieras acompañarme en el viaje, en la distancia, leyéndome y porque no, quizás encontrándonos en el camino.

Hasta entonces y como siempre…

¡Pura Vida!

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