Reportaje en la revista Man of the Moon sobre La Vuelta al Mundo Sin Prisas

Man of the Moon

El pasado mes de marzo, mientras estaba en Argentina, Jesús Rodríguez Lenin me hizo una entrevista vía mensajes de Facebook. Había propuesto a la revista Man of the Moon, en la que actualmente escribe, un reportaje sobre el viaje La Vuelta al Mundo Sin Prisas y sobre mi, Fernando Rutia.

Aceptaron y me envió una batería de preguntas que yo respondí sinceramente y mojándome. De esa entrevista el extrajo sus propias conclusiones y realizó el reportaje. A mi modo de ver acertó seleccionando de mis respuestas, lo que el convino era importante contar, aunque hubo mucho más.

La revista Man of the Moon, tiene una edición web, aunque no es la propia revista impresa volcada en internet, sino extractos de lo que ellos consideran interesa a sus lectores en la red y que actualmente solo tiene las portadas de las editadas en febrero y marzo, en la página web.

Debido a esto, os transcribo el texto, lo acompaño de las imágenes que se han publicado y si queréis ya sabéis que la tenéis en los kioscos para comprarla y verla tal y como es.

Agradezco que una persona con la reputación de Jesús me propusiera en Man of the Moon, y por supuesto agradezco que el responsable de aprobar las propuestas que los periodistas llevan a la redacción, también accediera a publicarla.

Reportaje en Man of the Moon

LA VUELTA AL MUNDO SIN PRISAS

Se atribuye al filósofo chino Lao Tsé el proverbio que dice que “todo viaje, por largo que sea, empieza por un solo paso”. El locutor radiofónico y promotor musical zaragozano Fernando Rutia dio, el 15 de marzo de 2014, el primer paso de su vuelta al mundo. Cuatro años después, tras haber atravesado Europa, Asia y Oceanía, acaba de llegar a América… La aventura continúa.

por

Jesús Rodríguez Lenin

 

La existencia real de Lao-Tsé se sigue discutiendo, pero a Fernando Rutia (Zaragoza, 1968) sí se le conoce en el mundo musical español, desde su trabajo en la sala de conciertos En Bruto de Zaragoza y su estancia de ocho años en Menorca, donde inauguró como productor, redactor, locutor, comercial y coordinador la emisora Onda Cero Música y puso en marcha el festival Menorca Actúa, antes de establecerse en Madrid, junto a su socia, Prado Arenas, como managers de Telephunken y responsables de la comunicación de Heineken, en el comienzo de la famosa firma cervecera como patrocinadora de eventos musicales.

Pero la crisis –la económica general y varias particulares sucesivas– le hicieron plantearse otra forma de vida posible. “Siempre había soñado con viajar como un nómada –nos comenta desde Argentina–. Mi idea inicial era hacerlo con mi furgoneta adaptada como casa, viajar sin tiempo, parar o seguir cuando quisiera; pero mi coche estaba en el garaje de casa, pudriéndose, ya que no tenía dinero para el seguro ni para la gasolina, así que decidí venderlo y con ese dinero comenzar el viaje: realizar mi viejo sueño de ser un nómada, con una mochila que pudiese transportar por mi mismo, a mi espalda”.

Han pasado ya cuatro años desde aquel primer paso. “Una de las dudas que tenía era qué ruta seguir –recuerda–. Miré los cuatro puntos cardinales: el norte era Europa, el euro, una moneda cara y, además, poco recorrido. Al oeste, América, donde tengo grandes amigos y conocidos y un idioma común en su mayoría, por lo que me resultaba fácil. Al sur estaba África, que con el ébola en su momento álgido y varias guerras, me daba un poco de temor. Me quedaba el este, que me ofrecía un reto, ya que mi inglés era muy pobre y podría aprenderlo por el camino. Cada país que tenía que cruzar tenía un idioma distinto y también una cultura diferente. Me atraía, además, el hecho de no haber estado nunca en Asia. Tomé la decisión de comenzar por ahí”.

El objetivo que se marcó inicialmente para la vuelta al mundo era hacerla en diez años. “Pero en la primera fase del viaje, la que me llevaba hasta las antípodas, ya me había pasado en año y medio según lo previsto –asegura–. América, que acabo de empezar, lleva el mismo plan… Luego me quedará el norte de Europa y Asia, la India y alrededores, antes de ‘volver a casa’, cuando recorreré la península arábiga y África que, con la experiencia de todo lo recorrido, considero que se me hará más fácil y será cuando llegue de nuevo a España desde Marruecos, supongo”.

El suyo es un viaje iniciático en toda regla en el que ha aprendido muchas cosas, “pero no sólo en lo que se refiere a habilidades con las que poder seguir ayudando para ser ayudado, sino de mi mismo –afirma–. He descubierto, sobre todo, algo que me parece muy importante: a tener paciencia. Ya no sé si podría volver a una vida sedentaria. Creo que no. Antes de salir, cuando contaba mis planes a gente cercana, explicándoles que quería vender todo lo que tenía, me preguntaban asustados, más que yo, que cómo lo haría al regresar y no tener nada. Mi respuesta fue siempre (y sigue siéndolo), que quién sabe si volveré a tener la misma vida y que haré cuando termine este proyecto. De todas formas, escribir mi blog (www.lavueltaalmundosinprisas.net) y todo lo que conlleva es, de alguna forma, como estar en una oficina en movimiento. De momento me lo planteo como forma de entrenar mi estilo y como memoria, pero en el futuro quiero escribir uno o varios libros con la experiencia”.

El inicio del viaje fue por el sur de Europa, “excepto Grecia: Francia, Italia, Eslovenia. El fondo que con- seguí vendiendo mis cosas me duró hasta Turquía. Los voluntariados me han ayudado a sobrevivir. Desde que salí de España he hecho cuarenta y cinco voluntariados. He podido hacer de casi todo y he aprendido muchas cosas, que era uno de los objetivos del viaje. He enseñado inglés y español, cuidado jardines, mascotas y niños. He arado campos, limpiado casas y hostales. He hecho camas –casi más que en toda mi vida junta–, he cocinado en casas y hoteles. He pintado, restaurado muebles y creado objetos de madera reciclando tablas. He aprendido a hacer páginas web, he navegado y aprendido mucho del mar y de la navegación. He enseñado cómo se hacen las tortillas de patata y eso me ha abierto muchas puertas. Hasta ahora he hecho 505 en estos cuatro años y mi receta la están copiando hasta en restaurantes, ¡lo que quiere decir que están ricas!”.

¿Algún momento peligroso? ¿Algún momento de separación especialmente duro? ¿Ganas, quizá, de establecerse en un sitio? “En diferentes partes del recorrido he compartido el viaje con otras personas, pero nada prolongado –explica–. El tiempo que más he estado con alguien viajando, por razones obvias, fue en el velero con el que recorrimos Oceanía: catorce meses de los que dos y medio los pasé solo, amarrado en Filipinas, cuidando del barco mientras el capitán y dueño se iba de viaje a Europa a visitar a su familia. En China me enamoré de una chica, y me jodió separarme, pero no podía ser de otra manera. Quizá en el futuro me establezca: Taiwán, isla a la que di la vuelta viajando en autostop, es un lugar que me encanta, pero no sé cuándo ni qué haré. El futuro no se controla y quiero vivir el presente”.

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