Una primavera viajando en La Vuelta al Mundo Sin Prisas. Cumplimos 101 días

Han pasado 101 días desde que comenzamos el 15 de marzo, lo que significa una primavera viajando en La Vuelta al Mundo sin Prisas.

Desde entonces he visitado tres países: Francia, Italia y Eslovenia, donde todavía estoy. En cada uno de los países las cosas han sido muy distintas y conforme he ido avanzando he sentido que cada vez van mejor.

Por un lado la experiencia se va acumulando y vas viendo cual es el método más efectivo para hacer que funcione.

La mochila por ejemplo ha cambiado desde que escribí aquel artículo donde explicaba lo que llevaba, pues bien, la mochila actual ha adelgazado y ha vuelto a engordar. En Ciampino (Roma) dejé algunas prendas que no necesitaba o por lo menos no eran las más importantes en este momento: la chaqueta para la nieve, unos pantalones y una camiseta, en Génova regale una camiseta y en Novo Mesto también, además de uno de los sombreros. Por el contrario ha aumentado el peso; el que aporta la tienda de campaña y una colchoneta inflable además de unas zapatillas cómodas que me regaló Giovanni en Treviso.

 

En Francia viajábamos, por entonces Antonio compartía el viaje, hacia destinos conseguidos a través de Workaway, donde acudíamos con unos anfitriones que nos esperaban para trabajar a cambio de cama y comida en L’Isle Jourdain y Murs. En Niza la parada fue turística.

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Cruzamos la frontera con Italia y en Sassello, también estábamos citados a través de Workaway con una familia donde pasamos casi tres semanas y donde Antonio comenzó su aventura en solitario.

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A partir de aquí las cosas para mi cambiaron. La red Workaway no funciona tal y como yo esperaba, hay anfitriones que no contestan a la llamada y mi sistema utilizado por entonces de esperar respuesta antes de escribir a otra familia no dio resultado. Así que cambié de estrategia y ahora escribo a varios a la vez a la espera de la mejor opción, o quizás la única que se me ofrezca.

Además he puesto en marcha la red más fiable y que mejor funciona: contactar a través de gente que conozco por el camino con otros amigos de ellos y de esta manera conseguir alojamiento en sus casas. Evidentemente no como un gorrón, la idea es la de intercambiar mis habilidades: cocinar, limpiar, hacer la compra, trabajar en el huerto o jardín, etc, por ese alojamiento. Y con esta formula comencé en Génova donde Giulia me recibió por el contacto de su amiga Alessandra de Sassello después de una aventura por Los Alpes.

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Desde Génova busqué a través de la red Couchsurfing alguien en Pisa, no fue posible encontrarlo y entonces tomando unas cañas apareció Micol, que contactó con Daniele en Vicopisano a 15 Km de la ciudad de la torre inclinada. Desde aquí a través de Laura y Rita conseguí el contacto en Nápoles, pero antes Daniele había encontrado a Gabriele en Pozzolatico, muy cerca de Florencia, para pasar unos días en su casa. Antes Ilaria me invitó dos días en Capraia e Limite, cercano a Empoli y de camino a Florencia.

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En Roma, donde se unió Mar al viaje, fue mi vieja amiga de Madrid Elena y su marido Giulio quienes me ofrecieron su casa en Ciampino y el primer día cocinando, Yara me invitó a ir a su casa de Pogglio Mirteto a nuestra vuelta de Nápoles, donde Giancarlo y Helena nos hicieron pasar tres días geniales.

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Tras la visita a Yara y su familia, nos dirigimos a Treviso, allí Giovanni un viejo amigo estaba esperándonos desde que comenzó el viaje. Un último contacto de Daniele en Mogliano Veneto con Gianluca y su hijo Simone, nos sirvió para despedirnos del país transalpino. Aún nos dio tiempo a ver Trieste y dormir al raso en un parque, a la espera de Gorazd, que nos traería a Eslovenia al día siguiente.

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Ya en Eslovenia visitamos durante un día Liubliana y al día siguiente nos dirigimos al sur, a Novo Mesto. Aquí conocí, viendo el partido donde Chile eliminó a España del Mundial de Brasil, a David y Matjaz en un feliz encuentro improvisado. Al día siguiente Matjaz vino a desayunar con nosotros al hostel y despedirse, durante la conversación le comentamos que nos encantaba la idea de acampar en los bosques cercanos, Matjaz hizo una llamada y nos consiguió la casa de Borut en un lugar idílico en Zalovice, en los bosques eslovenos y que es desde donde estoy escribiendo este artículo.

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Estamos viajando con lo justo económicamente hablando, pero de lo que hay y mucho son ganas de conocer y aprender y la voluntad de ayudar a otros, objetivos que por ahora se están consiguiendo.

Algo negativo y de lo que no me siento satisfecho, es que mis deseos de dejar el tabaco no los estoy cumpliendo, al contrario fumo más que cuando comencé el viaje, aunque espero poco a poco dejar este maldito vicio, como he podido dejar otros. Pero lo del tabaco es realmente jodido.

También en este tiempo he ganado algo de peso entre las tortillas de patatas y las pizzas de Italia, pero poco a poco volveré a coger la forma o en eso estoy poniendo mis esfuerzos; andar con unos kilos de más no me conviene y se hace pesado.

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Por último decir que me gustaría que este blog fuese un aliciente para que otras personas a través de mis experiencias, decidan hacer algo parecido. No es tan difícil como puede parecer y enriquece cualquier espíritu.

Gracias por estar ahí, viejos y nuevos amigos del mundo, vuestro cariño impulsa.

Gracias. Merci. Grazie. Hvala.

¡Pura Vida!

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